Tengo una mente poderosa, pero desgraciadamente también tengo un corazón que late con fuerza.
Por eso vengo hoy y le pido a usted Doctor, receteme aunque sea aspirinas para aliviar este dolor, o mínimo una vacuna que logre la cura de esta pobre mujer que sufre en la amargura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario